Todo o nada

Mi amigo Diego vive el deporte con un estilo de todo o nada. Puede pasarse meses sin practicarlo, luego, de repente, quiere ponerse en forma y se apunta al gimnasio. Llega allí el primer día, vestido con su nueva ropa deportiva, y se hace cincuenta minutos de cinta, luego se mete a una clase de bici y después a una de bodypump y si tiene tiempo unos abdominales.

Dice que a él le gusta darlo todo cuando quiere hacer algo y que si se apunta a un gimnasio es para hacer ejercicio no para pasar el rato. O lo da todo o nada. Al día siguiente se despierta con el cuerpo tan dolorido que jura no volver a pisar un gimnasio ni hacer nada de deporte porque solo le trae dolor. Entonces, de nuevo está un tiempo sin hacer nada y se pasa el día mirando con recelo el deporte y a los deportistas hasta que un día le vuelven a entrar ganas y hace lo mismo. Lleva así años y no se plantea hacerlo de ningún otro modo.

Lo que me llama la atención es que hace lo mismo con sus relaciones de pareja. Cuando empieza con alguien – como suele decir –  él lo da todo-. Dice que si está con alguien es para meterse de lleno no para jugar con tonterías de hoy estamos juntos y mañana no.

Para él darlo todo desde el primer día significa enamorarse perdidamente de ella y considerar que está en un relación estable nada más conocerse. Él se define como alguien muy pasional e intenso emocionalmente. Eso lo demuestra pasándose todo el día junto a ella y haciendo todo lo posible para complacerla en todo lo que le pida. El tiempo que no la ve lo pasa enviando mensajes cada cinco minutos, bueno a veces incluso estando a menos diez metros. En una ocasión cuando ella se fue al baño del restaurante él le escribió un mensaje en el que ponía que la echaba de menos.

Cuando empieza con alguien amolda toda su vida en función a la de ella. Esto lo hace porque según él ella es su princesa y quien le da motivos para despertarse cada día, yo creía que era su jefe el que le daba motivos porque si no se levanta cada día le va a despedir. Por supuesto esta pasión e intensidad , también, va acompañada de una gran cantidad de sexo siempre que se pueda y en todos los lugares posibles. No sé vosotros, pero yo ya estoy agotado solo de describirlo. Eso es lo que les suele pasar también a sus parejas, lleva un ritmo tan vertiginoso que antes o después acaban cortando con él. Muchas han intentado ir a su ritmo, y a la mayoría les gustaba eso de él, pero Diego es alguien que acelera muy rápido y en nada saca ventaja y va muy por delante de la otra parte de la pareja. Entonces, le frenan en seco mientras él ya va a mil por hora y se mete un ostiazo de boca contra el suelo saliendo bastante mal parado.

Cuando esto ocurre siente unas agujetas como cuando va al gimnasio y todo ese amor tan intenso lo lleva al otro extremo: el del odio y el rencor – también muy intenso-. En ese momento ya no quiere saber nada más de las relaciones porque solo le traen dolor y dice que no volverá a salir con nadie más… Hasta que pasado un tiempo vuelve a lo mismo, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y…

No creo que haya un tiempo establecido para determinar si dos personas son pareja o no. Pero mi colega confunde pasión con no dejar respirar. Una cosa es que haya pasión desde un principio y otra que se quiera conseguir algo estable desde el primer día. Es como cuando va al gimnasio y espera conseguir ese cuerpo definido en dos sesiones intensivas. Yo creo que una relación, al igual que moldear un cuerpo en el gimnasio, se va construyendo poco a poco. Tiene que haber una enorme motivación al principio porque sino también es como otro amigo mío que lleva tres años apuntado en el gimnasio y solo ha estado allí la vez que se apuntó. Pero aunque haya motivación las cosas no se consiguen en un día. Hay que dedicarle tiempo e interés, pero la intensidad, aunque da una sensación de que todo va bien, no es determinante. Él piensa que cuanto más intenso es al principio más enamorado se está y que en cuanto empiezas con alguien todo lo demás no importa y te tienes que centrar solo en tu pareja. Empezar una relación al final es iniciar un ritmo de vida diferente al que se tenía antes y hay que ver si de verdad las dos partes quieren ir siguiendo por ahí, o no. Yo creo que las cosas se han de ir construyendo poco a poco porque en realidad por mucho que quieras, no sabes hasta pasado un tiempo si de verdad quieres estar con alguien. Y si se empieza muy intenso creo que hay más probabilidades de que se queme todo más rápido porque nos quedamos sin oxígeno que de lo contrario. Cuando algo nos da sensación de no poder respirar no es muy agradable y es normal no querer seguir por ese camino. En el momento en el que sus relaciones llegan a su fin siente que ha dado tantas cosas a la relación y que ha recibido tan poco que se lo toma de manera personal y no quiere saber nada de nada. Hasta que vuelve a querer, claro.

El tiempo que está sin pareja lo dedica para alimentar ese rencor y odio en lugar de reflexionar sobre su estilo de vida. Quiere hacer siempre lo mismo y que le salga diferente resultado y evidentemente eso no pasa. Yo le digo que las relaciones se han de ir construyendo poco a poco y que no tenga tanta prisa en etiquetar todo. Las cosas han de ir surgiendo y no hay que forzar porque sobre todo la gente necesita su espacio. Claro que como él es de todo o nada, opta por no escuchar nada ni a nadie. Ni siquiera a él mismo.

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