Mi nuevo “love” es una mancha quitamanchas

Era un soleado día de verano cuando ocurrió todo. Yo pensé que iba a ser una tarde tranquila y divertida con mis amigos. Pero no, a veces ocurre que las cosas no salen como uno espera y se jode todo.

Ahí estábamos los cuatro tumbados en el césped, del parque que hay al lado de mi casa, tomando unas cervezas y unas patatas fritas. Se suponía que la idea era apoyar al pobre Rubén. Llevaba unas semanas bastante tristón porque su novia le había dejado.

No lo estaba llevando nada bien, continuamente la estaba echando de menos y no paraba de sentirse muy dolido.

Bien, pues llevábamos un rato hablando de cualquier cosa, para que nuestro colega desconectara un poco, cuando resulta que Pedro se había traído a un invitado muy especial para resolverle todos los problemas a Rubén.

Ese invitado era “el refranero español”. Sí, justo esa gran fuente de sabiduría que de tantas situaciones nos ha salvado a lo largo de generaciones y generaciones.

Así que cuando estábamos desprevenidos Pedró dijo:

-Tú lo que tienes que hacer es tirarte a otra y se te van a olvidar todas las penas. Una mancha de mora con otra verde se quita.

Y se quedó tan ancho.

A partir de ese día comenzó una situación más desastrosa porque Rubén le hizo caso.

Vamos a parar la acción por un momento y os sigo contando la historia de Rubén.

¿Lo habéis probado una vez? ¿no? Pues yo sí.

En una cena me manché una camisa con licor de mora y la intenté limpiar con licor de lima y la que se lió fue gordísima.

Se me mezclaron las dos manchas que dieron lugar a una tercera. Era casi imposible identificar donde terminaba una y empezaba la otra. ¡Puf! un desastre. Desde entonces ya ni me pongo camisa, ni bebo mora, ni lima, ni salgo a cenar, ni nada de nada. No vaya a ser que me vuelva a manchar y me pase otra vez lo mismo.

Por mi parte intenté avisar a Rubén de que se tomara un tiempo, que lo de Lorena estaba muy reciente y aún no se había recompuesto emocionalmente, pero ¿para qué hacer bien las cosas cuando las puedes hacer mal?

Pero bueno, me estoy adelantando, sigo con la historia.

Os presento a Lorena, ella era la mancha de mora de mi amigo. Tres años de relación que se acabaron un día que ella le dijo que ya no sentía lo mismo.

¡¡¡¿Qué ya no sentía lo mismo?!!! o lo que es lo mismo What the fuck???¡¡¡¡¡

Rubén no sabía qué quería decir eso, resulta que él sí seguía sintiendo lo mismo o incluso más que el primer día. Pero bueno, no se pueden controlar los sentimientos de las demás personas y Lorena tiene todo el derecho del mundo a dejar de sentir algo por alguien, lleven el tiempo que lleven.

Lo que pasa es que él no se esperaba esa situación y le llegó de repente. Apenas dormía y nos costó mucho esfuerzo sacarlo de casa. Cuando lo conseguimos, hizo caso al refranero español y conoció a su mancha verde lima: Tania.

La conoció por Internet. Rubén quedó con ella solo para tener sexo. Nos dijo que no quería nada más porque lo único que quería era olvidarse de Lorena y que, además, Tania le había dicho que no buscaba nada serio.

Quedaron algunas veces solo para acostarse. Pero, tras un tiempo, Rubén quiso que la relación fuera un poco más allá y Tania le dejó. Apenas habían pasado un par de meses de estar juntos, pero aquel rechazo le dolió tanto como el de Lorena y el bajón fue mucho mayor.

Se le mezclaron las dos manchas. No sabía cuál de los dos rechazos le dolía más y a veces echaba la culpa a la primera por haberle obligado a tener que buscar un remedio. Pero también sentía que se había enamorado de la segunda, aunque yo creo que lo que realmente quería era vivir con Tania lo que había tenido con Lorena.

Además, ya había cumplido los 30 ese año y creía que le iba a ser imposible volver a encontrar a alguien. No hacía más que mirar una y otra vez sus dos manchas, que ya se habían convertido en una sola más grande y oscura, y amargarse.

El resultado fue que le cogió mucho asco a las relaciones y desde entonces no quiso saber nada más de nadie ¿para qué iba a intentar algo con alguien si lo único que va a conseguir es dolor?

¡Ay, bendito refranero español! A ver si algún día desapareces.

Cuando uno se mancha una camisa hay que lavarla con jabón y detergente el tiempo que sea necesario para que la mancha desaparezca y no sea más que un recuerdo de nuestra vida. Es decir, procesar la ruptura y estabilizarse emocionalmente. Algo así como un luto sentimental. Y todo esto es trabajo de cada uno. No va a desaparecer por arte de magia, ni porque no le hagamos caso y mucho menos porque dediquemos nuestro tiempo a otra persona.

Si se limpia bien la mancha, cuando uno se vuelve a poner la camisa estará reluciente y brillante. Es decir, con confianza y seguridad porque resulta que la mancha, a pesar de doler en un principio, fue algo pasajero.

Tal vez se vuelva a manchar una o cien veces más. Eso es algo que forma parte de la vida. Pero la verdad, es mucho más fácil ir limpiando las manchas de una en una y dedicarle el tiempo necesario, en lugar de dejar que se vayan acumulando pensando que se quitaran solas con la siguiente que aparezca.

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