La vio por catálogo

—Tengo una chiqui para ti. Es mi nueva compañera de curro, ¿quieres que te la gestione para el próximo finde?

Ese sábado Iván iba a salir de fiesta con su amigo Carlos y sus compañeros de trabajo. Unas semanas antes había entrado una nueva chica en la oficina y desde que supo que estaba soltera pensó que era perfecta para Iván. Sacó el móvil y le enseño la foto que tenía de perfil en facebook. Era como si estuviera viendo un catálogo sobre lo que podría encontrarse el próximo sábado y, además, si quería podía hacer el pedido con antelación.

La oferta de ese fin de semana se llamaba Elena. Vio su foto y le gustó, pero por si acaso se puso a ver el resto de imágenes. Es decir, vio todo el catálogo para comprobar si le gustaba. Cuando terminó la encargó y le pidió a su amigo, que estaba haciendo de vendedor, que se la gestionara para que estuviera lista el sábado por la noche.

Antes de nada, como con cualquier pedido online, tenía que esperar a recibir el mensaje que le confirmase que había stock disponible. Durante la espera Iván no quiso darle importancia. Solo le contó a un par de amigos que iba a pinchar ese finde y no volvió a mirar las fotos de Elena más que tres o cuatro veces más.

Dos días después llegó el mensaje que tanto esperaba.

«Le he enseñado tu foto, dice que le has parecido muy guapo y que quiere conocerte».

Lo que Iván entendió al leerlo fue: «Su producto elegido está disponible en Stock. Solo tiene que venir a recogerlo a la tienda».

O dicho de otra manera, lo que Elena quería decir con ese comentario era: «Quiero sexo contigo, no puedo esperar a que llegue el sábado para meternos en la cama».

Iván tenía claro que ese fin de semana iba a ligar seguro. No solo ligaría, iba a echar un polvete. Como decía su abuelo: la semilla ya estaba sembrada, ahora solo había que recoger los frutos. Celebró el momento tomándose un gyn tonic.

Llegó el sábado, abrió el cajón de su mesilla y sacó un preservativo para guardarlo en la cartera, pero le surgió una idea:

«Si cae uno, seguro que al menos echamos otro… y quién dice que no puede caer uno mañanero el domingo».

Así que cogió seis preservativos. Metió dos en la cartera, dos en el bolsillo del pantalón y dos en el interior de la chaqueta. «Más vale que sobre que falte». Se dijo.

Le vino a la mente su amigo Fer. Él conoció a su novia de una manera parecida y ya llevan dos años. Luego pensó en Sergio. También le presentaron a su novia actual y ahora están preparando la boda. Antes de salir de casa miró un par de veces más las fotos de Elena y se imaginó a su lado. Pensó que aquella noche podría ser la primera de muchas otras con ella y no pudo evitar sonreír.

«Aunque lo único que sé es que sale muy bien en las fotos. Igual la conozco y me parece idiota y no pasa de esta noche. Mejor no voy a hacerme muchas ilusiones».

Metió la mano en la chaqueta y volvió a dejar en la mesilla uno de los preservativos.

Carlos y él llegaron antes al bar y se pidieron la primera ronda. Un rato más tarde apareció Elena con un par de amigas. Iván estaba un poco nervioso, no estaba acostumbrado a que le gestionaran las citas y menos que solo tuviera que recogerla de la tienda y llevársela puesta.

No sabía qué tenía que hacer, pero aunque el pedido estaba hecho prefirió asegurarse de que todo estaba correcto; sacó su pico y pala, la separó del grupo, —ya iban llegando los demás compañeros de Carlos— puso alrededor de ella la cinta de obra para que quedara claro que era espacio restringido y se puso a comprobar cómo era la persona que había encargado por catálogo días antes.

Físico: Se parecía a la foto, así que también le gustó en persona. Check √

Personalidad: La acababa de conocer, pero con dos frases que tuvieron sobre los sitios por donde salían de fiesta le sirvieron para terminar de convencerse de que también le gustaba como persona. No le hizo falta saber más para sentir una conexión. Check. √

Por su parte estaba todo correcto y por él se hubieran ido directamente al piso de ella para hacer lo que los dos llevaban tanto tiempo esperando. Ya se tomarían algo después.

Ella se pidió una cerveza y empezó a hablar con Iván. Mientras se iban contando su vida se imaginó varias veces cómo sería salir con ella y le gustó la idea. Levantó la mirada y lanzó un guiño a su colega Carlos.

Los vasos vacíos se les fueron acumulando a su alrededor e Iván no sabía qué tenía que hacer para liarse, pero estaba de que antes o después pasaría. A fin de cuentas, ella había dicho que le parecía guapo y nadie va diciendo esas cosas si no quiere algo.

Tras dos rondas más de cervezas Iván no sabía qué tema de conversación sacar y se empezó a dar cuenta de que Elena respondía a sus preguntas pero que había dejado de hacerlas. Sus frases eran cada vez más cortas y secas y tampoco le miraba a él sino a su alrededor como buscando a alguien. Empezó a notar que ella estaba distante, tan distante que se había alejado para ponerse a bailar sola.

No le había dicho que fuera con ella. Elena solo dijo que esa canción le encantaba y que quería bailarla. Él no se atrevía a bailar y esperó en su sitio a que ella regresara. La canción terminó y Elena siguió en la pista. Por un momento Iván empezó a dudar sobre si ella quería algo con él. Pero recordó una vez más que Elena también le había “encargado a él por catálogo cuando dijo que le parecía guapo y que quería conocerle porque le había gustado”.

Él había notado una conexión en un primer momento y creía que no había sido el único. Pero, por si acaso, quiso asegurarse de que ella también lo sentía y empezó a probar su juego de las miradas. Es una estrategia que suele usar que consiste en ir lanzando miradas fugaces hacia ella para que casualmente sus ojos se crucen y se queden quietos mirándose a la vez. En ese momento saltaría una chispa, que solo ellos dos sentirían, y quedaría confirmado que Elena estaba colada por Iván.

Para que la chispa surgiera el encuentro de sus ojos tenía que ser casual si no, no valía. Miró al suelo y al levantar la cabeza se fijó en Elena, miró a sus colegas y al girar la cabeza miró a Elena, bebió un trago y a la vez buscaba la mirada de Elena, pero el cruce no llegó.

Tras unos intentos empezó a ayudar un poco a la casualidad, ya que parecía que esta no surgía por sí sola, y mantuvo la mirada fija en ella para no desperdiciar ninguna oportunidad. Elena siguió bailando y no miró en ningún momento hacia donde él estaba.

«Se está haciendo la dura».

Sacó fuerzas y se acercó para ponerse a bailar bastante arrimado. Ella se dejó llevar y él continuó con la prueba hasta que por fin lo consiguió:

¡Ojo con ojo, iris con iris, pupila con pupila!

Él envió un mensaje ocular con una sonrisa que quería decir: «Me gustas ¿te puedo besar?» Y ella pues… si mandó algún mensaje él no llegó a verlo.

Elena no paraba de moverse e Iván no estaba seguro si se tomaría bien que le interrumpiera el baile para besarla. Volvió a pensar que ella había dicho que le parecía guapo y que según Carlos todo estaba gestionado para que esa noche él pillara. No quiso pensarlo más y se dijo que ya era hora de recoger lo que había encargado por catálogo. Acercó su boca para darla un beso y ella apartó la cara mientras continuó bailando como si no se hubiera dado ni cuenta.

Iván empezó a pensar que por alguna razón ella ya no estaba interesada en él aunque siguió arrimando y bailando hasta que se cambiaron de bar. Durante el transcurso tomaron distancia uno del otro. Es decir, ella andaba a su ritmo con sus amigas y él un poco más despacio para no agobiarla.

Cuando entraron en el nuevo bar ella se fue a bailar con sus amigas e Iván fue a hablar con Carlos para poner una reclamación: lo que estaba pasando no se correspondía con lo que le habían vendido. Carlos dijo que no podía hacer nada y le dio un cheque regalo por el valor de un gyn tonic que canjeó al momento. Aquel sabor amargo fue lo único que se llevó a la boca esa noche.

This Post Has 6 Comments

  1. Gorka

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