Hoy no la dejo, mañana sí. 3º Parte

La primera parte aquí: Hoy no la dejo, mañana sí 1º Parte

La segunda parte aqúi: Hoy no la dejo, mañana sí 2º Parte

– Ojalá fuera a mí a quien dejaran. Así sería yo la víctima y todo más fácil.

Dices este pensamiento entre risas, porque no te ves capaz de buscar esa situación y porque te parece una locura. Pero es que a pesar de que eres tú quien ha elegido seguir, te sientes atrapado y sin salida. Te vuelves a decir una y otra vez los argumentos del juicio expuestos anteriormente y te intentas resignar. Pero la resignación es comerte lo que no quieres pensando que se digerirá con el tiempo. Pero no, nunca se digiere bien. Se va creando una bola en tu interior que va creciendo e infectándose cada día que pasa.

Ante esa bola, que se va formando dentro, tu cuerpo responde. Como he dicho alguna vez, aunque creas que te engañas a ti mismo tu cuerpo reacciona instintivamente.

No quieres ver que está en tu mano dar fin a la situación, porque no quieres ser el autor del crimen. Así que deseas que la relación se termine por motivos ajenos, es decir, que te dejen a ti. De esta manera no tendrías nada de responsabilidad y la culpa sería de tu pareja y de la vida, que es muy perra.

Inconscientemente te conviertes en buscador de problemas y le echas toda la culpa a tu pareja de todo lo malo que te pasa, de que no te comprende… Te sientes frustrado porque crees que no puedes escapar de esta situación. La frustración conlleva estar de mala ostia y ahí es donde empieza la mala leche de verdad y el ser cruel con tu pareja.

Empiezan las discusiones tontas por cosas tontas que traen consigo la infelicidad.

Se llegan a estos extremos por tomar mil decisiones excepto la que te pide el cuerpo. Vives una situación muy incómoda solo porque has decidido que acabar con la relación no es una opción válida.

Piensas que esa situación no es de gente que esté bien porque lo estable y lo que te define como una persona, que tiene una vida normal, es estar en pareja.

-La gente soltera no es de fiar. Si está soltero es porque algo malo tendrá y si tiene más de treinta es un caso perdido- he llegado a oír más de una vez.

Mucha gente elije vivir en la amargura estando en pareja porque no cree que pueda llegar a ser feliz siendo soltero. Puedes estar pasándolas putas con tu pareja, pero te dices que es mejor eso que estar solo. Tu cuerpo te pide otra cosa pero tú lo intentas hacer callar con normas, que a saber quién coño se las ha inventado, que solo te impiden ver la realidad y lo usas para justificarte y no terminar la relación.

Y todo esto no tiene nada que ver con el amor. Sino con miedo y egoísmo.

Nos da miedo enfrentarnos a lo que podría suponer estar solteros. Por este motivo no llegas a ver que cortar con la relación es la única manera de que cada uno pueda continuar con su vida. Entonces jodes la tuya y la de tu pareja y continúas.

Permaneces en la relación, a pesar de no querer, y te conviertes en un autómata que ignora lo que tu cuerpo y mente te pide para seguir con esa “estabilidad ficticia” o te empiezas a frustrar y tragártelo todo cada día. Pero esta situación tan artificial tiene su límite y un día llega y explota.

Y cuando ocurre, por supuesto, nosotros no tenemos la culpa de nada, sino que ha sido el amor, que solo trae desgracias y sufrimientos. Como si fuera una persona que te ha dicho qué hacer en cada momento.

Pero todo esto que estoy diciendo no siempre le pasa a una parte de la pareja. A veces les ocurre a los dos al mismo tiempo. Y esto ya sí que mola mucho más. Dos personas que están juntas a pesar de que no quieren porque prefieren estar mal en pareja a estar solas.

Cuando esto ocurre llamarlo relación es un eufemismo porque cada uno tiene su batalla particular sobre si continuar o dejarlo y se van alejando cada vez más el uno del otro.

Su relación es como un chicle que se intenta alargar y estirar hasta que este se rompe. Como es algo elástico, de repente, tienen un tiempo en el que vuelven a acercarse. Pero al final, como lo que realmente quieren es estar uno lejos del otro, vuelven a alejarse y en lugar de cortar voluntariamente esperan a que sea el propio chicle el que se rompa. Aquí lo importante es que la responsabilidad sea de otra persona, no nuestra.

Por un lado se llega a estas situaciones porque no se quiere ver que estar soltero es una etapa más de la vida y que puedes ser feliz en este estado. Pero no, se concibe como un proceso jodido que hay entre relación y relación y que en ningún momento puede traer una felicidad verdadera. Incluso si estando soltero aparece algún momento de alegría en tu interior, te lo contarás a ti mismo como que es un placebo porque la felicidad verdadera solo se puede alcanzar en pareja.

Y por otro lado no se hace lo que realmente se desea.

No seguir con esa persona como pareja.

Es muy simple, también difícil, pero simple. Y en lugar de tomar la opción simple y que sentimos, se le dedica todos los esfuerzos a que nada cambie y pensar que volverá algo que hace tiempo se fue y en algunos casos nunca estuvo.

Además la mayoría de las veces ni siquiera se intenta avivar ni buscar si de verdad queda algo por ahí que valga la pena salvar. Se dedican a darse largas así mismo y suponen que se arreglará solo porque el amor siempre vence.

Pero lo peor es que al tomar esta opción se frenan como personas. Cuando esta situación, donde no hay amor ni nada, se continúa, se deja de crecer juntos. Porque realmente ya no hay ganas. Pero en lugar de buscar caminos diferentes se fuerza la situación. Por lo que cuando explota es como una bomba nuclear y vienen los pensamientos victimistas de que el amor es una mierda y que siempre nos acaban haciendo daño.

De estas decisiones son resultados esas heridas tan profundas que dejan tan trastocada a la gente que lo último que quieren es pensar en volver a estar con alguien. Aunque en su fuero interno desean encontrar ese amor perfecto que les salvará de su desgraciada soltería.

Creen que el mundo se pararía si cortaran, cuando en realidad continuaría. Hacia un sitio desconocido, pero continuaría.

Al final, la única persona que sale perjudicada eres tú. Los demás viven su vida y creen que todo va bien. Pero quien duerme mal y pasa estos conflictos interiores y exteriores eres tú.

¿De verdad vale la pena maltratarse tanto uno mismo por no concebir la idea de que estar soltero es una forma más de vivir y que se puede ser feliz igualmente?

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