La generación de los corazones rotos

Suelo oír que la generación que ahora está sobre la treintena tiene muy complicado encontrar a alguien. Pero no lo creo. Existen muchos solteros y solteras con edades alrededor de los 30 ansiosos por encontrar el amor de su vida.

¡Lo que es jodido de verdad es encontrar a alguien a quien no le haya pasado de todo! A los que tenemos esa edad nos llaman la generación perdida por todo lo de la crisis, pero yo creo que realmente somos la generación de los corazones rotos.

Nosotros, con nuestros 30 años hemos vivido de todo en asuntos de amores: hemos estado con el amor de nuestra vida, nos hemos enamorado de alguien que nunca nos ha correspondido, nos han dejado, hemos dejado, sabemos lo que es estar de rollo y lo que es una relación estable. Incluso hemos inventado nuevos estilos de relaciones con situaciones indeterminadas como follamigos o no-novios.

También hemos comprado un piso juntos, lo hemos vendido, hemos vivido solos, compartido casa, nos han regalado de todo y hemos regalado de todo. Desde un anillo con la fecha del aniversario hasta una estrella a la que le hemos puesto el nombre de una novia, o más bien ex-novia. De hecho, hay tantas que ya podría decirse que existe la constelación de Ex-novias.

Todo esto forma nuestro pasado. Y el pasado es algo que tenemos costumbre de ir arrastrando a lo largo de nuestra vida. No vaya a ser que se nos olvide que hicimos tal o cual cosa o que nos pasó algo tan increíble o doloroso.

A mi amiga María le pasa continuamente. Ella es un buen ejemplo de la generación de los corazones  Cada vez que empieza a salir con alguien no para de compararle con todos los que ha conocido anteriormente. Ella siempre me dice que su hombre ideal es la unión de diferentes trocitos sacados de todos con los que ha estado.

Aún así, ella espera un día encontrar a alguien que ya venga con todos los trozos incluidos. Como si fuera un Action Man con todos sus complementos.

Todo esto que nos ha ocurrido a lo largo de nuestra vida lo llamamos pasado pero continuamente lo tenemos presente. Sobre todo cuando conocemos a alguien nuevo.

En ese momento lo primero que hacemos es colocar todo ese montón de lastre delante de nosotros y a su vez la otra persona también hace lo mismo.

Si os lo imagináis veréis dos muros entre dos seres humanos que les impide verse tal y como son.

Todo esto son impedimentos que nos ponemos a la hora de conocernos. Se tiene el pasado muy presente y lo usamos como excusa para “protegernos” de lo que pueda ocurrir en el futuro.

Yo no creo que haya que olvidar los momentos vividos ¡qué va! forman parte de la vida de cada uno y es la historia de cada persona. Pero esa historia está en el pasado y es donde debe permanecer. Sé que es complicado dejarlo ahí y avanzar sin ningún lastre, pero no sé vosotros, cuando viajo ligero lo hago más a gusto.

Si no dejamos el pasado atrás, no podemos vivir el presente y es imposible construir un futuro.

Segunda parte aquí

This Post Has 10 Comments

  1. Poli Impelli

    El pasado debe servir de trampolín, no de sofá. Sin las experiencias vividas no hay aprendizaje. Necesitamos aprender, y los que andamos sin miedo dejamos el pasado detrás. Todo lo nuevo se llama oportunidad. Los demás no tienen por qué “pagar” nuestro pasado, de ninguna manera. Cuando vivimos el presente, somos LIBRES. Y esa libertad es la que nos permite volver a elegir. Y si hay que volver a equivocarse, pues enhorabuena! 😉
    Saludos!!

  2. Anónimo

    Yo tengo muchos más años y con hijos de vuestra edad. Tal como lo describes, asi veo la vida de mis hijos. Desde aquí os aliento, igual que les digo a ellos que los días hay que vivirlos y las experiencias buenas o malas, suman para bien, lo dejo aquí escrito. No hay que descuidarse porque cada día vivido es un día de más y uno de menos por eso debeis vivirlos con intensidad y aprendiendo cada día. Cuando ocurre algo malo no debe amargaros los dias siguientes porque al fin y al cabo son días de vida.

    1. lavidarealnotienebandasonora

      Exactamente, como dices:

      “cada día cada día vivido es un día de más y uno de menos por eso debeis vivirlos con intensidad y aprendiendo cada día. Cuando ocurre algo malo no debe amargaros los dias siguientes porque al fin y al cabo son días de vida”.

      Me alegro que alguien con más años y experiencia en la vida opine de esta manera. Un saludo¡

  3. Daniel Montaño

    Es difícil dejar todo atrás. Justo ahora estoy en ese proceso y es un poco mas duro para mí, ya que dejé todo por esa persona, trabajo, familia, etc y ahora sólo espero el momento de empezar a trabajar de nuevo en dos meses… Vaya cosas con las que uno puede encontrarse…

    1. lavidarealnotienebandasonora

      Lamento mucho que estes pasando por esta situación, nunca es agradable. Espero que te recuperes y sobretodo que no tengas prisa y te tomes el tiempo necesario para seguir adelante y curar bien esta herida para que no se convierta en una dolorosa cicatriz. Quizá ahora no lo parece, pero, aún te queda mucha vida por delante y muchas más oportunidades y vivencias por experimentar. Ánimo¡ 🙂

  4. Elena

    Está claro que con 30 años tienes que tener un pasado. Yo, con él, me he dado cuenta de que el amor no es perfecto, porque no hay nadie perfecto, ni siquiera nosotros mismos. Así que, es lógico mostrar esas imperfecciones a otras personas cuando las conocemos, porque si no aceptan esas imperfecciones ¿para qué seguir conociéndonos?
    Para mí el verdadero muro no sería el pasado, sino nuestros miedos cuando los usamos como excusa para no conocer a alguien, o cuando usamos el pasado de la otra persona para decir ” seguro que lo vuelve a hacer”. Cuando conocemos a alguien es lógico que lo comparemos con los ex. Yo, por lo menos, lo veo normal, dado que lo hacemos cada vez que vamos al supermercado o cuando vamos a un país nuevo. ¿Quién no ha comparado Madrid con Londres? No creo que por ello conozca peor Londres, creo que así la valoro más. Cuantas más ciudades conozco, mejor valoro cada ciudad por separado.
    Pienso que las personas cuando verdaderamente viajamos con poco peso es cuando tenemos la conciencia tranquila. Si sentimos que nos pesa el pasado es que aún tenemos algo pendiente con él. No debemos huir de él, porque es imposible olvidar. Debemos aprender y perdonar el pasado. Sólo de esa forma podremos continuar.

    1. lavidarealnotienebandasonora

      Buenas Elena,

      Las comparaciones es algo normal y natural que pensamos cada vez que conocemos a alguien nuevo. Es cierto que la comparación la usamos para valorar. “ese es más guapo”, “esa tiene mejor cuerpo”…

      Pero como todo en esta vida hay que usarlo en su justa medida. Si alguien empieza a conocer a una persona y elige comparar, cada paso que da con esta nueva persona, con las parejas anteriores en lugar de vivir el momento, está permitiendo que su pasado se interponga en su vida y condena a la relación.

      Yo creo que cuando alguien hace esto es porque aún no ha superado esa pérdida, por lo tanto, esa persona se queda anclada en lo que le ocurrió y no se permite avanzar con esta nueva persona que acaba de conocer.

      No hay que huir del pasado, al contrario, hay que enfrentarse a ello, asimilarlo, aprender, aceptar lo que ocurrió y pasar página. Y aún así no hay que olvidarlo, el pasado de cada uno forma su vida. Pero no olvidar, no significa que estes todo el día dando vueltas a lo que pasó y lo traigas al presente en todo momento. Sino que has aceptado lo que ocurrió y lo has archivado en el almacén de tu memoria, donde tiene que quedarse.

      Si conoces a alguien y solo estás pensando en tus propias experiencias pasadas y en sus propias experiencias pasadas lo único que hacéis es construiros muros e impedimentos ante de empezar a conoceros el uno al otro. Es decir, que ya estropeáis algo antes de ver hasta donde puede llegar. Cuando la realidad ni él tiene nada que ver con tu anterior pareja ni tú tienes nada que ver con su anterior pareja. Y no es justo que ninguno pague por las malas experiencas del otro.

      Cuando se termina una relación hay asimilarla antes de empezar otra. Porque si sigues teniendo presente la anterior, aunque haya pasado mucho tiempo, aparecen todos estos muros que nos impidien mostrarnos como somos y ver a la otra persona tal y como es.

      Eso que dices de que si sentimos que nos pesa el pasado es que aún tenemos algo pendiente con él, yo lo veo como que aún no se ha superado y aún se sigue reviviendo una y otra vez aquella experiencia, por lo que una vez más, dejas que tu pasado no te permita vivir el presente y construir un futuro.

      Y esto no solo va para las malas experiencias, sino también para las buenas. A veces se ha tenido una buena experiencia con alguien y se tiende a tomarla de “referencia” respecto a las nuevas personas que van llegando. Y eso tampoco es justo ni sano porque sinceremante quien pierde es la persona que se queda con esa “ideal” que jamás volverá a llegar porque realmente lo quiere es que nu ex-pareja vuelva. Y mientras se intenta auto engañar buscando lo mismo en otras personas. Además si realmente se terminó la relación, tan ideal no sería.

      Un saludo¡

      1. Elena

        Buenas,

        Es cierto que en esta vida todo hay que usarlo en su justa medida. Porque las cosas no son blancas o negras. Hay que intentar partir de un gris medio aunque eso no sea perfecto, nos dará un buen punto de partida.

        Por eso, una vez superado el pasado, no creo que comparar sea condenar la relación al fracaso. Esas comparaciones muchas veces nos demuestran que el presente es mucho mejor que el pasado. Pero si que es cierto que si a cada paso que das lo estas comparando, eso te llevará a crear un muro y nunca llegarás a poder estar con esa persona.

        Hay que romper todos los muros, hacer locuras y volver a conocernos para mejorar como personas. Siempre viendo todo por el lado bueno porque sino la vida sería muy aburrida.

        Un saludo!

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