De Yogurín a Yogur caducado

-No llevo ni un día con treinta años y ya me siento mal, débil y mareado. Estoy muy mayor.

-A lo mejor no es por la edad, sino porque ayer te metiste seis cubatas y cuatro tequilas para celebrarlo.

-Puede, pero a los veinte me metía eso todo los findes y estaba de puta madre ¡Qué mayor estoy!

Dice mientras coge el mando de la Play 4, que se ha auto regalado, para que jugáramos un partido al FIFA.

A mi colega Sebas le ha pasado lo peor que le puede ocurrir a cualquier ser humano. Parecía que estaba lejos y que nunca iba a llegar, pero al final le ha alcanzado como cualquier otro mortal. Ha cumplido treinta.

Pero eso no es lo peor, entrar en la treintena no es tan malo, lo que pasa es que ¡LO HA HECHO ESTANDO SOLTERO!

Sí, ya sé lo que pensáis. ¡Qué locura!

Pobrecillo. Ayer era un yogurín y hoy ya está caducado.

No tiene arreglo, ha pasado el límite establecido por la naturaleza y es imposible que su vida vaya hacia una buena dirección y sobre todo que encuentre al amor de su vida.

Se le ha pasado el arroz, ha perdido el último tren y ya no podrá ser padre para comer huevos; y mira que le encantan.

Mucho cuidado porque esto os puede pasar a cualquiera. Mirar bien vuestra fecha de caducidad y no cometáis el mismo error que Sebas.

Hoy en día existen muchos métodos que os ayudarán a conseguirlo. El más rápido y fácil es registrarse en alguna página de contactos, aunque, lo mejor es inscribirse en todas, no hay que perder ninguna oportunidad. Hacerlo ya mismo, que el reloj corre y antes de que os deis cuenta es demasiado tarde.

Ya se sabe que no importa si estas a gusto o no con tu vida cuando aún tenías veintitantos; lo que realmente es válido y te convierte en una persona normal e integrada en la sociedad es que a los treinta tengas una pareja estable y un proyecto de vida juntos.

Todo lo demás son imitaciones de vidas felices que nos intentan vender la gente moderna y que van de independientes por la vida. No os dejéis engañar, esa gente miente, realmente quieren desesperadamente una pareja. Eso de que se puede estar feliz sin pareja es una moda pasajera.

Terminamos de configurar nuestros equipos del FIFA y empezamos el partido. Normalmente los domingos nos juntamos dos o tres y pasamos la tarde hablando de nuestras cosas y jugando. Sebas continúa con el mismo tema, realmente está muy preocupado por lo que le ha pasado de un día para otro.

-Ayer mis padres me dijeron que a ver cuando me busco una novia para darles un nieto.

Él hizo lo correcto: Cumplir treinta y agobiarse. Como ya comenté en Llena por favor no hay que olvidar que los treinta es el plazo máximo para cumplir con la meta de nuestra vida: Encontrar a nuestra mitad para estar completos.

Después comienza a soltar un montón de argumentos sobre el por qué tenía que tener una novia a los treinta y estar pensando en los niños. Estos razonamientos provenían de diferentes fuentes: Empezando por sus padres y terminando en aquellos conocidos de nuestra edad que han pedido matrimonio o se han ido a vivir recientemente con sus parejas.

Todos estos argumentos se pueden resumir en una sola frase:

“Ya va tocando estabilizarse”.

Aún me pregunto qué tipo de estabilidad es la que te da una pareja. Pero para qué darle vueltas, es lo que dice todo el mundo, así que habrá que hacerles caso, ¿no?

Con nosotros está también Rafa. Lleva tres años con su novia y están esperando a que les den las llaves de su piso nuevo. Sebas le mira con admiración.

-Yo quiero lo que tú tienes.

-¿Quieres a su novia? –Le pregunto.

Rafa se ríe y Sebas me mira con odio.

– ¿Cómo voy a encontrar a alguien a esta edad?

– Tienes razón, seguro que eres la única persona con treinta años y soltero que existe en el mundo.

Mi colega me responde con un insulto, pero no me lo tomo a mal. Le quiero animar así que le digo que aún está a tiempo. A veces, uno se puede comer un yogur unos días después de caducarse antes de que le salga moho y se eche a perder del todo. Entonces ha Rafa se le ocurre una idea.

-Tengo una compañera de curro que es ideal para ti. Si no estuviera con María ya le hubiera metido fichas hace tiempo. Además, también tiene nuestra edad.

– Con treinta y aún soltera… algo malo tiene que tener. –Responde Sebas.

Ahí no puedo decirle nada, esto es un argumento de lógica pura e indiscutible. Está más que demostrado que estar en pareja te hace ser una persona estable y cuerda sin ningún tipo de problema. Alguien soltero no es de fiar y mucho menos si ya ha cumplido los treinta. Si se os acerca alguien así, salir corriendo.

Pero, de todas formas, no puedo contenerme y le suelto.

-Tú los tienes ahora y estás soltero, ¿eso es que tienes algo malo?

No me contesta, aunque la verdad, después de lo que acabo de ver, empiezo a creer que sí. Sebas, al igual que todos, no es perfecto. Pero tiene los mismos defectos y virtudes que hace un día cuando aún tenía veintinueve.

Coge el móvil y empieza a descargarse el Tinder. Está completamente dispuesto a encontrar al amor de su vida antes de que sea demasiado tarde. No sé si será porque está caducado, pero noto el olor a caquita mientras mira el reloj viendo pasar cada segundo de su vida de treinteañero sin una pareja. Espero que le vaya bien.

Es difícil quitarse las tonterías sociales que nos han sembrado desde que somos pequeños, pero se puede. ¿De verdad nuestra vida cambia de un día para otro por haber pasado de década? A mí cuando me pasó me sentí igual. Bueno un poco más quemado porque me pasé el día entero en la playa, pero nada más.

Prefiero pensar que los fines y comienzos de las etapas de nuestra vida no se rigen por el día que nacimos, sino por el día que elegimos hacer algo para que la situación cambie.

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