De relación temporal a indefinida

La historia de hoy empezó hace ocho años cuando Raúl tenía veinticinco y conoció a Sara. Era principio de verano, los días eran soleados y él tenía mucho tiempo libre, además de que estaba un poco deprimido porque lo había dejado con su anterior novia. Lo de Sara no iba a ser nada serio, solo un rollete temporal mientras llegaba alguien que le gustase más.

Era como un trabajo temporal de verano. No te interesan realmente pero los coges por dos razones: por el dinero que vas a conseguir y porque en unos meses se habrá terminado. Ambos lo acordaron, no querían más que un contrato temporal de verano, solo alguien con quien tener sexo de vez en cuando. Hace dos meses hicieron ocho años juntos.

Volvemos al presente. Raúl hace dos días estuvo más de dos horas en el gimnasio y luego quedó con nosotros para cenar. Fue de los últimos en irse porque esperaba que Sara estuviera dormida cuando él llegara a casa.

Pero no lo estaba, ella le esperó despierta y esa noche discutieron, situación que lleva repitiéndose ni se sabe. No recuerdo un día en el que Raúl nos diga otra cosa que no sea que ha discutido con Sara. Su relación es como un bucle interminable que va pasando siempre por las mismas fases. Primero discuten, a continuación lo habitual es que no se hablen en unos días —es parecido al juego de » a ver quién  la tiene más larga»—. Después, alguno de los dos —se suelen ir turnando— se acerca para abrazar al otro mientras ve la tele, lee o está cocinando, y sin decir nada empieza a darle besos. Él o ella pondrá un poco de resistencia al principio —por algo que dicen que tienen que se llama orgullo y no quieren que piensen que lo tiene tan fácil—. Tras un rato besándose tienen sexo y terminan durmiendo abrazados y diciéndose que se quieren.

Como en realidad no han arreglado nada, en unas cuarenta y ocho horas más o menos, volverán a discutir y vuelta a empezar una y otra vez.

—¿Por qué no la dejas?

—No sé…

—¿Qué es lo que no sabes?

—Pues… son ya muchos años. No me apetece volver a empezar con alguien, ya no tengo veinte años.

—No. Tienes treinta y tres.

—Pues eso.

—Pues eso te digo yo, a ver si te piensas que eres el único soltero con treinta y dos tres.

—Ya, pero conocer a alguien de nuevo… no sé… me ha costado mucho acostumbrarme a Sara y a sus manías. También tiene sus cosas buenas… es solo que a veces me pone de los nervios y acabamos discutiendo.

—Ella no va a cambiar, es como es.

—Sí lo sé, o bueno, no sé, yo he cambiado algunas cosas por ella.. pero no eso… no tengo edad para ponerme de nuevo a buscar a alguien. Además, todas las parejas son así, lo veo en muchas otras. Ya sé que discutimos mucho y hay veces que no quiero verla, pero en el fondo nos queremos.

Con eso dio por zanjada la conversación. Siempre está bien ocultar el miedo con un poco de resignación y decir que la cosas son así y que no podemos hacer nada por ello. Es un remedio muy eficaz para no hacer nada con nuestra vida sin sentirnos culpables.

Raúl empezó con Sara con una relación temporal que ellos mismos han convertido en indefinida y de ahí en vitalicia. El mismo miedo a estar solo que le hizo empezar con la primera que pasó por su lado, en este caso Sara, es el mismo que le impide terminar.

Quién sabe, tal vez durante algún tiempo llegaron a quererse algo, incluso quizá fueron felices, ocho años dan para mucho, pero lo que sí está claro es que a día de hoy no hay nada real entre ellos. Él busca excusas para no pasar tiempo con ella pero a la vez no quiere dar el paso de terminar para poder dirigir su vida hacia otros caminos. Están en un punto en el que no paran de echarse en cara todo porque no se aguantan y en lugar de separarse y vivir sus vidas continúan juntos porque piensan que eso es lo que deben hacer. Creen que ya se les ha acabado el tiempo y que ya no tienen posibilidad de volver a empezar con otra persona. Y por supuesto la idea de estar solteros es algo que les hace perder el sueño. Raúl cree que estar un tiempo sin pareja es un estado de inseguridad, inestabilidad y de amargura. Piensa que sería tal infierno que prefiere quedarse en el que ya conoce.

Podemos intentar autoengañarnos, pero nuestro cuerpo no es tonto y acaba respondiendo de alguna manera, aunque no le hagamos caso igualmente. En el caso de Raúl se apunta a todos los planes con nosotros porque en realidad quiere estar el menor tiempo posible con ella porque en cuanto están más de cinco minutos juntos acaban volviendo a su bucle de discutir. No quiere estar con ella pero no se atreve a dar el paso y, entre otras cosas, se intenta autoconvencer diciéndose que aunque saliera con otra al final sería lo mismo, así que para que complicarse pasando además por un período estando soltero.

Vive la pareja como si fuera algo que le ha impuesto la vida y fuera vital como el respirar. Lo ve como que tiene que tenerlo para que todo sea correcto y normal y que lo contrario a la pareja es una vida de locura y sin estabilidad.

La pareja no proporciona ninguna estabilidad ni ninguna normalidad. La estabilidad emocional depende de cada uno. Se tengan treinta, cuarenta o noventa años no tiene sentido malgastar el tiempo en una relación sin futuro. Esta es una relación en la que no quieren avanzar juntos pero que se obligan a continuar porque creen que no hay otra cosa y es lo que tienen que hacer. Seguirán así, con su contrato indefinido, hasta que alguna de las partes saque valor para tomar la decisión que realmente sienten. Espero que algún día se den cuenta de que aún tienen toda la vida por delante para dirigirla hacia donde quieran.

This Post Has 11 Comments

  1. Laura Rubio

    Me parece algo muy fuerte pero cierto. Hay mucha gente que tiene miedo a estar sola y prefieren con alguien a quien no quiere. Menos mal que no es mi caso, aunque sea difícil si ya no siento algo por alguien no puedo seguir. Enhorabuena por el post.

  2. Poli Impelli

    Tengo conocidos en la misma situación «vitalicia». Es como un carné ya vencido, pero «antes que tomar decisiones» dejan que el miedo gane. Y cada vez son más. Gana el miedo a la soledad, como si hubiera una fechad de caducidad para el amor.

  3. Aroldo Silva Paez

    Toda.la.historia.q.esta.
    Plasmada.en.su.plma
    En.la.vida.real.pasa.es.
    Como.un.amor.efermiso
    Que.lleva.no poder tomar
    Una.actitud.diferente
    De.poder.alejarse.y.tomar.otro rumbo.sin.peleas
    Y.discusiones.inutiles
    Que.no.tienen.un.buen.
    Final.Linda.historia

  4. JORDI CABRÉ CARBÓ

    buen articulo .Alfonso Sin duda alguna es mejor vivir con tu sola compañía a tener alguien que no aporta nada y que acaba incomodando. Haber o hacer los deberes para sentirse bien consigo mismo es una buena labor para no necesitar con urgencia a alguien deprisa y corriendo a tu lado La elección es vital. UN ABRAZO

  5. Laila

    Interesante. En mi caso llevo un año con una relación temporal, no veo futuro. Cuando lo hablo con mi pareja «temporal» me dice que me estoy precipitando, que no piense tanto y que deje «fluir». Otro año más para estar más indecisa y aburrida que ahora? No creo.

  6. Breechessor

    Similar to every single discipline of sports activity, horse riding also calls for particular apparel. It doesn’t imply that without the right gear of the rider, the horse is not going to canter, nevertheless the custom, coziness, aesthetics play a crucial function in all of the disciplines. Especially horse riding, namely a discipline from distant historical past, has established particular traits through the years. Breeches are undoubtedly one of them.

    Equestrian breeches, comfort and ease, and custom
    Equestrian breeches are extraordinary horse riding outfits. Because they do not include seams on the inner section of the leg, namely in the area in which the rider’s leg meets the saddle, they give you convenience and versatility of actions. This kind of method of stitching shields your skin from chafing, makes it possible for the rider to effectively saddle the horse and experience for a long period not having unfavorable consequences. Breeches is likely to be firmer or puffed around the thighs, similar to cavalry breeches.

    Presently, the most famous are tight types of breeches, however, there is still a considerable group of folks preferring the cavalry product, such as saloons or jodhpurs, with straight or just a bit extending legs. The last design became preferred in the 19th century Britain because of Jodhpur maharajah playing polo in such pants.

    But what makes breeches exclusive?

    Breeches are seen as a high waistline and grip – short or long. A grip is an added support along with a level of suede, leather or silicone that goes to the knees or over the whole leg. It assures much better tackiness, gluiness, gumminess in the seat, on the other hand, the style of the breeches would depend on the rider’s choices.

    Full grip breeches possess this added strengthening on the inside of the pants on the whole length of the place that the rider’s body suits the seat – with the buttocks to thighs and legs. This specific type is especially used by dressage riders, who opt to ride at a trot or canter. Due to limited slippage and fantastic adhesiveness, they make it much easier to remain in the seat.

    Knee grip breeches possess the strengthening on the inner edge of the knees. This design is especially used by jumping riders as it ensures convenience of movements even at the expense of a reduced grip. It is effective at a trot and canter in half-seat.

    Materials for breeches
    In order for breeches to become as durable as possible, they should be created from high quality components. Fabric is chosen for a given season, that makes it properly breathable, isolating, quick-dry, and straightforward to clear. The fabric need to be somewhat flexible and maintain its structure even after many laundries.

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