Contratos de amor

Mi amiga Susana es enfermera pero cuando busca pareja parece de recursos humanos.

No puede estar ni una semana sin cubrir el puesto de novio. En cuanto éste queda libre siente una necesidad incontrolable de cubrirlo urgentemente porque sino su “empresa”, es decir ella, no sabe funcionar al 100%.

Nunca he sabido qué es lo que le soluciona tener pareja, pero lo que sí sé es que cuando no tiene se siente insegura, infeliz, desgraciada y que no puede sentirse una persona completa. ¡Ah! y además dice que no le gusta dormir sola. Ella prefiere despertarse y ver a un desconocido antes que ver la pared de su habitación.

La verdad es que no termino de ver qué tiene que ver abrir los ojos y ver la cara, recién despertado y legañoso, de un desconocido con un sentimiento de bienestar.

En fin, ella lo que más desea en este mundo es encontrar a “ese hombre perfecto” y no piensa conformarse con nadie por debajo de ese ideal.

Pero me estoy adelantando. Como decía, cuando el anterior trabajador no está, por el motivo que sea, ella hace lo mismo que las empresas. Pone anuncios en Internet. Es decir, se registra en todas las webs y aplicaciones de citas habidas y por haber en busca del candidato ideal que le cubra su necesidad.

Nada más registrarse su buzón se llena con mensajes de numerosos candidatos. Algo que me parece normal, en los tiempos de crisis que hay, en cuanto hay una oferta todo el mundo envía su Cv sea cual sea el trabajo.

Luego, coge todos estos perfiles y hace una preselección. Los ojea por encima y mira sus fotos. Si no tienen, los desecha automáticamente.

En esta preselección ella se queda con los que le han entrado bien por los ojos. A esos afortunados les devuelve el mensaje y hablan un par de días.

Ella dice que no está para perder el tiempo con mensajitos y que si la conversación no la convence de primeras pasa de ellos.

Yo imagino que también lo hace porque si el contacto por chat se alarga demasiado se empieza a fantasear e idealizar a la persona que está al otro lado.

Tras este par de días con conversaciones digitales ella elige a unos cuantos para convocarles a una entrevista, individual claro.

Como buena empresaria que es no queda con uno, sino con varios. Normalmente uno al día, pero a veces si las agendas no cuadran llega a quedar con dos el mismo día.

En una semana puede llegar a verse con cuatro o cinco dependiendo un poco de cómo se coordine. Me dijo que lo hace porque no puede fiarse de ninguno de ellos.

—Seguro que están haciendo lo mismo y están quedando con otras mientras tanto. razonamiento.

Yo estoy de acuerdo con ella. Cuando la gente busca trabajo, no echa un solo Cv. Los envía por los todos sitios y quien llame primero pues es allí donde se queda ¿no?

Entonces llega el día de la entrevista. Que yo lo llamo el momento Tinder sorpresa, digo Kinder sorpresa.

Y lo llamo así por los siguientes motivos. Durante unos días ella ha tenido una conversación virtual con alguien que tenía una foto con unos ojos seductores mirándola continuamente. Y ahora ese envoltorio que la atrajo está delante de ella deseando seguir mostrándose como es y luchar para convertirse en el elegido que salve su empresa del desastre.

Pero claro, la vida real no tiene banda sonora ni las personas que conocemos por Internet son nunca como nos las imaginamos.

No falla, cada vez que queda con alguien se lleva una sorpresa o varias. Las cuales aparecen en dos fases. Cuando me las cuenta, la primera siempre empieza de la siguiente manera:

“Por foto…”:

—No parecía tan bajo o tan alto.

—No parecía tan rubio.

—Parecía que tenía los ojos más claros.

—Parecía más guapo.

Y mi favorita:

—No llevaba tanta ropa. No puedo distinguir los abdominales, a ver si la foto es de hace tiempo y ahora tiene barriga…

Pero no todo se queda en lo físico. La segunda fase de la sorpresa llega cuando se sientan y toman el café.

Aquí la frase empieza por “No me imaginaba que…”

—Así sonara su voz.

—Se moviera así al hablar.

—Las palabras que usa fueran tan diferentes a como escribe.

—Que vistiera así (normal no tenía casi ropa en ninguna de sus fotos)

Claro, es que no es lo mismo estar hablando a una foto que no para de mirarte con ojos seductores que estar con alguien vivo delante.

Tampoco es lo mismo escribir tranquilamente, releer lo que has escrito, borrar y modificar lo que no te convence o incluso mirar referencias por Internet para decir una frase bonita, que improvisar en directo.

Susana, que ya tiene mucha experiencia, lo suele achacar a que debe ser porque ellos están nerviosos y por eso no se expresan de la misma manera que cuando escriben. Ella también va a las citas muy tensa y le pasa lo mismo. Aunque más que por los nervios yo creo que se pone tensa porque los está examinando.

Ellos no son conscientes, pero se están jugando el poder pasar a una segunda cita. Normalmente solo hay un par de afortunados, raramente hay tres.

En esta siguiente fase ellos tendrán que pasar una prueba práctica. Es decir, tendrán sexo.

Y por fin, dependiendo de cómo lo hagan, pasaran a la final, o no, y se convertirán en la pareja de Susana. Para ella su hombre perfecto además de ser guapo e inteligente, tiene que ser muy bueno en la cama.

Es decir, una vez que se ha quedado con los que le entran bien por los ojos, comprueba si también le entran bien por otro sitio.

Tras la prueba práctica se queda con uno y comienza una relación de jefe-trabajador. Ella cubrirá las necesidades de él si éste cubre las necesidades de ella.

Podría decirse que la moneda de pago es el amor y el sexo, pero normalmente creo que es esto último porque es lo que más hacen en cuanto empiezan.

Ella me dice que quiere buscar a alguien para hacerle indefinido. Pero a mi me da la impresión de que hace contratos de becarios. Les explota durante tres o seis meses y cuando se cansa de ellos lo despide y vuelve a buscar a otro.

No se va a dar por vencida en la búsqueda de encontrar el amor verdadero. Está convencida de que encontrará a esa persona perfecta que la va a completar y dar felicidad cada día del resto de su vida.

Como nunca para ni un segundo en su búsqueda, no se da un tiempo para reflexionar sobre su vida y lo que ha ocurrido en la relación. En cuanto vuelve a estar vacante el puesto, ella actualiza todos sus perfiles y vuelve a pasar por lo mismo una y otra vez.

Es decir, seguirá comportándose como si necesitara incorporar un trabajador en su empresa que se encargue de cubrir sus necesidades de felicidad y estabilidad emocional. Y por supuesto, ella será infeliz hasta que lo encuentre, si es que lo encuentra.

Pero, en cuanto a las relaciones, yo creo que lo más sano es ser empresario individual, es decir, autónomo.

El autónomo es esa persona que no espera que los demás sean quienes tienen que cubrir sus necesidades emocionales, ni cree que tenga que cubrir las necesidades emocionales de los demás. Este tipo de persona entiende y comprende que todos nacemos completos y que la tarea de cubrir nuestras necesidades emocionales es trabajo de cada uno.

Cuando dos autónomos se juntan no se añaden a la empresa del otro, sino que forman una sociedad nueva en la que cada uno aporta cosas y construyen algo juntos en lugar de pensar que tienen que terminar de completar a la otra persona. Ellos crean un futuro y una relación de manera horizontal, no vertical.

Y si por lo que sea la relación termina, no será tan catastrófico porque cada uno ya sabía cubrir sus necesidades emocionales antes de juntarse y no buscarán a la desesperada otra persona para que haga su trabajo.

En cambio, cuando dos personas que piensan que no están completas se juntan, se crea una relación de jefe-trabajador. En este caso piensan que el trabajo de su pareja es cubrir sus necesidades y que su trabajo es cubrir las necesidades emocionales de su pareja.

Y esta forma de ver así a la pareja es porque como creen que no son seres completos, piensan que esta es la única manera de llegar a serlo. Entonces cuando uno de los dos rescinde el contrato no creen que puedan sostenerse por sí solos y van en busca, muchas veces a la desesperada, de alguien que vuelva a cubrir ese hueco.

Se confunde relación de pareja con esfuerzo continuo por hacer sentir feliz a la otra persona cuando eso es trabajo de cada uno.

No hemos nacido para tapar los huecos de nadie, ni los demás han venido a este mundo para cubrir los nuestros.

This Post Has 12 Comments

  1. laura

    Simplemente genial!!! 🙂
    Muy de acuerdo con el empresario autónomo.
    No hay que olvidar hacer feliz a uno mismo, de hecho, creo que eso ayuda a que quien esté a tu lado sea feliz. Ser uno, no implica ser el otro, más bien compaginarse, respetarse y entender las necesidades de tu pareja sin llegar a perder las tuyas. Complicado por otra parte, pero sin duda lo mejor para, al menos, una relación sana.
    🙂 laura

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Blog sobre relaciones de pareja.