Complejo de erizo

El erizo es un animal que parece muy amistoso pero en cuanto siente que va a ser atacado se cierra sobre sí mismo y saca sus púas para protegerse de los enemigos.

Algunas personas, sobre todo alrededor de la treintena, tienen complejo de erizo.

Uno de ellos es mi amigo Sergio de treinta y dos años. Tuvo una relación bastante larga y como él dice acabó muy mal. Desde entonces le cuesta acercarse emocionalmente a la gente, aunque siempre dice que se siente abierto para conocer al amor de su vida.

Desde hace un año y medio pensó que lo había superado y volvió al mercado para encontrar alguien con quien compartir su vida. Se sentía mucho más sabio que antes y no estaba dispuesto a repetir los mismos errores del pasado.

Él es alguien bastante extrovertido, le resulta muy fácil hablar con la gente y aunque no es muy gracioso tiene bastante sentido del humor. Todas estas cualidades son las que llamaron la atención de Miriam, pero ella llegará un poco después.

Mi colega, debido a su forma de ser, podría decirse que liga bastante y sale con cualquiera que le haga caso. Los primeros días que sale con alguien suelen ir muy bien, pero en cuanto la propia relación va pidiendo que se vaya mostrando un poco más aparece su complejo de erizo, saca sus púas y no se fía un pelo de nadie.

Él es más o menos consciente de que le cuesta “abrirse”, pero se justifica diciendo que pone una barrera para protegerse porque ya le hicieron mucho daño en su anterior relación. No quiere pasar por lo mismo y prefiere ir despacio. Lo que significa que en lugar de dejarse llevar y ver qué pasa, toma distancia porque piensa que se la pueden liar y así evita sufrir. Las púas son solo una medida de seguridad hasta que compruebe que alguien vale la pena la pena. Cuando una mujer le demuestre que no hay nada que temer será porque es el amor de su vida y entonces bajará las defensas para abrirse tal y como es él.

Así que en cuanto empieza a salir con alguien lo mira todo con lupa para encontrar “pruebas” que le confirmen que ella es de fiar. Lo malo es que con esa actitud se pone muy a la defensiva y la relación, por llamarlo de alguna manera, se acaba. Pero en lugar de reflexionar sobre lo que ha pasado él lo toma como un argumento para reafirmarse en que debe ir con precaución.

Y aquí aparece Miriam. Desde un principio Sergio le gustó y se dejó llevar por lo que sentía y salieron un par de veces antes de acostarse. Estando aún en la cama, a Miriam le vino a la mente que ella se había dejado llevar muchas veces por lo que sentía pero que tras el primer revolcón la dejaban. Le entró la culpa y el rencor y ¡pum! ¡Púas hacia fuera! ¡Miriam también tenía complejo de erizo! Y claro, dos erizos con las púas hacia fuera es imposible que se den un abrazo sin hacerse sangre.

Esa misma noche acabaron discutiendo justo cuando se estaban despidiendo. Él le dijo que luego la llamaría y ella no se lo creyó, le dijo que muchos habían dicho lo mismo y nunca lo hicieron.  Él, como estaba con las puntas abiertas, se lo tomó como algo personal porque nunca haría algo así y le molestó que desconfiara cuando no le conocía en realidad. Ella le dijo que lo sentía pero que le había pasado tantas veces que no podía creerle, tenía que demostrárselo. Él contestó que también lo había pasado mal con su anterior relación por callarse tonterías y que no iba a aguantar comportamientos infantiles en una persona adulta, que no tenía ya edad para esas cosas y se marchó.

—Te dije que me la iba a liar, si es que no te puedes fiar de ninguna. – Me dijo en cuanto le descolgué el teléfono. Quedamos media hora después en un bar y me contó lo que había pasado.- No me jodas , como si yo no tuviera suficiente con lo mío para preocuparme por una que acabo de conocer. Me ha costado más de un año y pico volver a tener ganas de estar con alguien y ahora soy yo quien tengo que demostrar que soy de fiar. Yo no tengo la culpa de que haya estado con gentuza. Que la den, ahora sí que ya paso de volver a verla.

Y se acabó el duelo de púas, ninguno de los erizos quiso volver a saber nada del otro y cada uno sumó una relación fallida y desastrosa a su lista, lo que reafirmó sus teorías de que tienen que ir con mucha precaución.  Se cerraron un poco más sobre ellos mismos y su complejo de erizo aumentó.

En lugar de vivir el presente y dejar que las cosas fueran sucediendo de manera natural, tanto las buenas como las malas, permitieron que su pasado se interpusieran entre ellos y que éste decidiera. Lo curioso es que creen que son los demás los que deben darles una razón para dejar de tener una posición de erizo, con las puás abiertas, ante un mundo que solo les quiere hacer daño. Pero la realidad es que es trabajo de cada uno curar sus propias heridas y dejar de tener complejo de erizo.

This Post Has 5 Comments

  1. Agustin Caballero de Cáceres

    Me parece que todos tenemos en cierto modo complejo de erizo, pues nuestro pasado esta ahí y no se puede borrar, sería interesante aprender de él pasado y abrirse al futuro, disfrutando del presente. Lo comparto.

    1. lavidarealnotienebandasonora

      Efectivamente Agustin Caballero de Cáceres como dices el pasado está para aprender de él y abrirse al futuro pero sobretodo disfrutando del presente 🙂 Muchas gracias¡

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